Odio los arrepentimientos. Me da igual que sólo duren dos días o cinco, los odio igual. No dejas de pensar en lo mismo una y otra vez, rememorando el momento. Reconstruyes el escenario, el momento e intentas cambiar algo que ya no se puede cambiar. Cuando te das cuenta que ese momento ya pasó, te pones triste. Ay, si hubiera...
No hay comentarios:
Publicar un comentario