martes, 22 de enero de 2013

La realidad traga mucho

- Creo que hoy he descubierto que en la vida te cruzas con muy pocas personas que merecen la pena. Y me he dado cuenta que cada vez que he dicho qué conocía a una persona, me equivocaba. Nadie es cómo crees que es. La gente carece de todo. Carece de valores, carece de pensamientos, de ilusiones. Y no lo sabe, eso es lo realmente triste. Se creen que son cultos, se creen que son maduros y que son buenas personas. Nada más lejos de la realidad. "Soy culto, maduro y buena persona" son sólo palabras que nos decimos a nosotros mismos. Pero las palabras han perdido valor. Y es por eso, ahora más que nunca cuando las acciones cobran importancia. Actuar. No sé... lo digo ahora pero creo que no es una palabra que se deba pronunciar. Es un palabra que se hace y no se dice -toma un sorbo del café que yace entre sus manos-.
Mira a su alrededor y le mira a ella de nuevo. Prosigue.
- Ahora mismo, si miro a mi alrededor, por ejemplo, veo la gente que toma café como nosotras. Yo me apuesto lo que quieras a que todos han mentido alguna vez. A que todos han prometido hacer algo y jamás lo han hecho. 
- ¿Todos? Con toda la gente que hay, ¿ni siquiera tienes la esperanza de que uno sea diferente?
- No se trata de tener o no esperanza. Yo la tengo, pero la vida real ha superado esa esperanza que tengo. Y cuando esto sucede eres incapaz de ver algo diferente a lo que te rodea. Mira puede que haya esperanza en cosas que pueden, a la larga, lograrse pero no puedes tener esperanza en algo que lo ves con tus propios ojos. Ahí la esperanza se desploma, se hunde. Aunque no signifique que se haya perdido.
- Eres muy pesimista.
- Quizás sí. Aunque también soy realista..

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