Apenas se han apagado los
ecos del motor cuando ya echo de menos estar corriendo hacia la luna
de esta noche de verano. La verdad... no sé por qué siempre me han
gustado más las noches que los días. Creo que es por el silencio
que traen, por la paz que transmiten... El día, en cambio, me
abruma. Y es que de día me defino como un kamikaze sentimental. Todo lo
siento tan intensamente que sólo deseo que llegue una noche de
verano en la que pueda escaparme con mi vespa. Y es ahí, cuando me
encuentro en la oscuridad, que mis sentimientos se desprenden de mí.
No suelo largarme a ningún sitio en particular, sólo necesito un mirador que me muestre el baile de la luna con las estrellas y a Timmy Curran inundando el ambiente.
No suelo largarme a ningún sitio en particular, sólo necesito un mirador que me muestre el baile de la luna con las estrellas y a Timmy Curran inundando el ambiente.
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