lunes, 11 de febrero de 2013

El lado bueno de las cosas

He visto muchas caras pasar por mi vida y soy de esas personas de las que se fija en lo qué mira. Siempre he pensado que una cara es mucho más bonita con sus sombras y sus luces. Maquillando aquello que llamamos imperfecciones; como construir el lado bueno de algo. Resaltando los ojos, los labios y los pómulos.  Una mujer se siente desprotegida sin esa mezcla de luz y de sombra de la que hablo. Por eso amo la fotografía que se hunde en esos rostros, en donde el objetivo se acerca tanto que no puedes distraerte con otra cosa. Sólo miras el papel que regala la imagen de una mujer de verdad. Porque todas somos una mujer de verdad si enseñamos sin tapujos nuestros rostros a una cámara.  Siempre he creido que la fuerza de la mujer está en su mirada; y después de la foto, en su sonrisa. No importa quién seas ni cómo seas, tu rostro mirando fijamente hacía delante muestra, muchas veces, lo que eres realmente. Es por eso que a veces creo que puedo conocer a una persona a través de una lamina de foto. Es curioso.

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