La vida ha hecho que pierda la fe
incontables veces.
Pero sin buscarla,
ahora y contigo,
es la vez que más tiempo la llevo conservando.
Me gustaría decírtelo,
gritártelo,
pero el miedo
me come las palabras.
Tendrás que perdonarme
si me callo.
Tendrás que conformarte
si me cierro;
pues irremediablemente
no me lo oirás decir
hasta cuando ya sea tarde.
Y sé
que con palabras tardías no se gana,
pero la verdad es
que tampoco se pierde.
Y soy de esas
que tienen la jodida manía de decir
los "te quieros" a destiempo.